domingo, 21 de julio de 2013

Día 7: Aguas Calientes – Entre Lagos – Puerto Octay

Después de desayunar y sacarnos las fotos obligatorias con el medico uruguayo, emprendimos viaje por las rutas de Chile con destino a Entre Lagos.






Ya en Entre Lagos nos dispusimos a buscar un almacén para poder alimentarnos a base de Fiambre. Previo a esto encontramos en este paraje una casa de seguros que hacía a la vez de casa de cambio. El aspecto a la misma no era de lo mejorcito, pero nuestras reservas chilenas se nos estaban agotando. Al entrar en esta casa, tuvimos que esperar unos minutos. De repente la persona que estaba pagando el seguro de su coche, nos comienza a preguntar si éramos argentinos, a donde íbamos, de donde veníamos, etc etc. En resumen, le terminamos comprando a este chileno y no en la casa de cambio. Yo con temor a que la plata comprada fuera falsa, pero ya estábamos en el baile.


Almorzamos a la vera de la ruta, de frente el majestuoso volcán Osorno, con su siempre pico nevado.
Después de preguntar y preguntar, en teoría nos quedaban 30 kilómetros para llegar a destino: Puerto Octay. Digo en teoría porque a cada persona que preguntábamos nos indicaba cada vez más kilómetros. De todas formas teníamos que seguir transitando el camino vecinal de tierra que unía Entre Lagos con Puerto Octay. A todo esto, el dolor en mis rodillas ya se tornaba insoportable. Debido a esto comencé a hacer dedo, con la suerte de que una de las camionetas Chevrolet de la Municipalidad nos acerco hasta Puerto Octay, mis rodillas lo agradecían.















Nos instalamos en el camping El Molino a la vera de un lago. Camping el cual estaba desierto, exclusivo para nosotros. La visual no era de la mejor, pero era lo que había. 

















Una vez instalados y luego del café con leche nos fuimos al cerro donde se haya el cementerio de Puerto Octay. 

Las lápidas que allí se encuentran se orientan con miras al volcán Osorno, como si fuera un rito. Detrás de este cementerio la vista panorámica del pueblito.














La noche ya nos había invadido. El frío también. Ante este, las bolsas de residuos por encima de la bolsa de dormir cumplían su función.


Datos:
Distancia recorrida: 60,78 km
Tiempo: 5:36:10
Average: 12,1 km/h

Día 8: Puerto Octay -Las Cascadas - Ensenada

Ya pasaron 3 años desde que hicimos este viaje allá por el 2010. Retomo los relatos para poder darle fin a esta espectacular travesía con los pocos detalles que recuedo.


Luego de una noche fría (como la mayoría de las que veníamos teniendo) con el sol comenzando a salir, emprendimos la última etapa en bike por el Sur de Chile. Siguiendo por una ruta pavimentada llegamos a las Cascadas. 


Esta locación no era más que un pueblito al costado del camino. Su nombre estaba dado por unas cascadas a pocos kilómetros del centro del mismo. Atractivo que Gonza fue a conocer, yo aproveche y descanse debajo de un árbol aprovechando a dormitar y mentalizandome que nos quedaba un largo camino de tierra con subidas y bajadas para llegar a Ensenada.
 Al retorno de las Cascadas de Gonza, continuamos pedaleando, hasta entrar en un camino bordeando la montaña con un sin fin de curvas y contracurvas, de costado siempre el mítico volcán Osorno.





A mitad del camino nos encontramos con una tala de árboles. Estos los estaban sacando dado que estaban pavimentando el camino, además de dinamitar ciertas curvas para que este sea menos riesgoso para los automovilistas. Si mal no lo recuerdo el mismo tenía 100 curvas aprox.




Terminando las curvas salimos a la ruta nuevamente, ya divisando carteles de Ensenada. Pero antes, hicimos un stop debido a que nos llamó la atención los zorritos que andaban sueltos en la entrada de un parque. Este contenía un lago con aguas verdes.














Siguiendo en la ruta, llegamos al pueblo de Ensenada. Donde consultando, nos recomendaron el camping Montaña. Éramos casi los únicos turistas en el mismo. Además de nosotros había un grupo de obreros que utilizaban el salón comedor. Estos estaban trabajando con el camino que unía Las Cascadas y Ensenada.



Dicho camping daba con un lago imponente y nuevamente de fondo el volcán Osorno todo nevado.
Instalamos la carpa debajo de un toldo que disponía cada parcela. El camping era muy confortable.











Esta fue la última etapa en bike. Mis rodillas, agradecidas.

Datos:
Distancia recorrida: 60,32 km
Tiempo: n/a
Average: n/a

Velocidad Máxima: 76 km/h

Día 9: Ensenada – Puerto Varas

Al día siguiente, nos tomamos un minibús y nos fuimos a Puerto Varas. Nuestro objetivo, comprar los pasajes del Cruce Andino Patagónico (http://www.cruceandino.cl/circuito-cruce-andino/circuito-chile-argentina)
Llegamos al pueblito de Puerto Varas con una neblina, viento y frío que hacía no darnos ánimo de conocer el mismo. Luego de pasar por la oficina de pasajes, nos dirigimos a un banco (terminanos en el Santander Río de Chile) para ver si nos convenía al cambio el dólar ó no.
Luego de estar un buen rato, termínanos comprando divisas en una casa de cambio. 
Compramos provisiones en el supermercado, comimos algo y seguimos recorriendo el pueblo. 





Terminando en el Teatro que todos nos indicaban que teníamos que conocerlo por lo imponente de su techo de bronce (no recuerdo el nombre, pero es muy famoso porque toca orquestas con el fondo del lago y el volcan). El teatro estaba en remodelación, por lo que, sólo lo apreciamos desde afuera. 












Recorrido un par de cuadras, volvimos al mini centro y tomamos un bus para volver a Ensenada.












Llegamos ya de noche. En mi caso, embalé la bici con el fin de que al otro día, poder tomarme un bus en la ruta e ir a Petrohué, lugar donde saldría el catamarán del cruce.

Día 10: Ensenada – Petrohué – Peulla – Puerto Frías – Puerto Alegre – Puerto Blest – Puerto Pañuelo – Bariloche

Nos levantamos muy temprano, desarmamos la carpa, y partimos. Yo cruce para la ruta a esperar el bus que venía de Puerto Varas y me llevaba a Petrohué. Gonza arranco con la bike para pasar por unas cascadas/saltos cercanos a Petrohué.
Como siempre, la ley de Murphy. Pasaron diversos buses, el que tenía que tomarme no llegaba, ante mi desesperación, volví al camping y le pedí una ayuda al dueño para que me llevara en su camioneta a Petrohué. Por suerte y contrareloj llegué. Los pocos pesos chilenos se los logre dar a esta persona por el traslado.



Llegó Gonza, embalamos su bike, despachamos las alforjas y listo. Todas nuestras cosas las subieron a los containers del catamarán.





Sólo nos quedaba disfrutar la travesía de 1 hora y pico por un lago impresionante rodeado de montañas y con un cielo verdaderamente azul. 










 Llegamos a nuestra primera parada, Puerto Peulla.



























Los americanos y europeos, hicieron travesías en un camión 4x4, almorzaron en un lujoso restaurante del único hotel, entre otras actividades, nosotros matamos el tiempo viendo los hermosos paisajes. 


Luego de hacer aduana, subimos al micro para emprender el cruce de la Cordillera de los Andes. 
La idea original que teníamos antes de romperme la rodilla, era obviar el cruce en micro y hacerlo en bicicleta. Como referencia teníamos a los amigos de Gonza que ya lo habían hecho. En teoría, había que acampar a medio camino debido a que no se podía completar en un día. 
Por suerte, tomamos el bus. Los caminos eran super angostos, lloviznaba. Subidas y bajadas interminables.















Luego, arribamos a Puerto Frías, lado argentino. A simple vista, ya nos dimos cuenta que estábamos en nuestro país. Los carteles que indicaban la ubicación estaban casi en ruinas.

Como entrabamos al país, pasamos por la Aduana. Como no podía ser de otra manera, los agentes me hicieron abrir la valija de mi bike para ver si realmente llevaba lo que decía o estaba traficando….


Antes de que los pasajeros suban al 2do catamarán del cruce, el personal de la compañía subió las valijas además de nuestras bikes. Por supuesto, cero cuidado.
El paisaje alrededor del lago es impagable. Los contrastes de colores parecen pinturas. Si bien estaba lluvioso y húmedo no importaba porque el pasaje era imponente.

Luego de 20 minutos por el lago, llegamos a Puerto Alegre, donde tomamos un micro durante 15 minutos para llegar a Puerto Blest. Donde tomamos un catamarán que navegó todo el Nahuel Huapi hasta llegar a Puerto Pañuelo (Bariloche). Allí, nos estaban esperando mis viejos con la camioneta para irnos a la cabaña.
Por fin una cama como la gente!


Fin de la travesía en bike.


Nos quedó pendiente el tramo: Bariloche – El Bolsón. 

miércoles, 22 de febrero de 2012

Día 1: Tigre - Nueva Palmira - La Agraciada - La Concordia

Este relato se tendría que titular, "La vida te da Revancha"...

Luego del frustrado NO viaje a Uruguay en el 2011 con Los de la Bici por motivos de Documentación Personal, nos decidimos a emprender el viaje de Carnavales 2012.

Todo arranco muy temprano, aproximadamente a las 4AM. Nos dirigimos a la estación de trenes de Vicente Lopez (Ramal Tigre) para anexarnos al grupo que ya venía en "trencito" desde Retiro, Juan B. Justo y zonas aledañas... Siendo así, 31 bikers.

Llegamos a Tigre cerca de las 7AM. Desarmamos las alforjas de la bike, despachamos, hicimos migraciones y embarcamos. Increíble, pero real, nos dejaron salir del País. Evidentemente, esta vez, sí teníamos la celulosa en orden!!!

Luego de navegar más de 3hs a bordo de las embarcaciones de Delta Argentino llegamos a Nueva Palmira (UY) al mediodía.

Gracias a que en Nueva Palmira no tienen scaner, estuvimos cerca de 40 minutos ó más haciendo migraciones. Pasado el momento burocrático, armamos las bikes junto con las alforjas en la placita del puerto. Luego, un grupo se dirigió al almacen del pueblo, recargó provisiones, y nosotros, nos dirigimos a la casa de cambio.

El sol ya se sentía sobre nuestras espaldas, la hora indicaba que ya debíamos almorzar, pero antes, a emprender el viaje!!

Fueron 25 kilómetros por caminos rurales con subidas y bajadas (Siempre más bajadas que subidas, esto ya es regla!). El calor se tornaba insoportable.

Por suerte, llegamos a La Agraciada. Una parada técnica en un viejo almacén, para luego almorzar en la plaza del pueblo bajo unos árboles.

Luego de recargar energías comenzamos la 2da etapa del día para llegar a La Concordia. No fue nada fácil. Al cabo de unos pocos kilómetros, empezaron las pinchaduras. Si mal no lo recuerdo, fueron 3 en menos de 1 kilómetro. Perdiendo así, 1 hora de luz.

El camino y el calor hacían que sólo pensemos en llegar, pegarnos un duchazo, cenar e ir a descansar, pero antes, teníamos que escaparnos de la tormenta que se venía. Una serie de nubes que parecían pompones de nieve más los rayos y una cortina de agua sobre el horizonte hacían que nos tratemos de apurar.

Cuando llegamos al asfalto, sólo nos quedaban 15 kilómetros por recorrer. A todo esto, el viento ya se sentía y cada tanto caían gotas de agua. Este contexto bajo la noche que se aproximaba.

Contra viento y marea, llegamos al pueblo costero La Concordia. El viaje comenzaba a tomar color.

No hace falta indicar que el pueblo es un pueblo de veraneo, y sólo tiene unas cuadras asfaltadas.

Pedaleando por la avenida (la única) un grupo de Chicos pensaron que éramos extranjeros, de esta manera, nos empezaron a ofrecer “Water”…

Llegamos al camping de Bochas ya con las estrellas en su mejor momento.

Empezamos a desarmar las bikes y armar las carpas. En mi caso, por no revisar la carpa previo al viaje, nos encontramos que los cierres estaban sulfatados, por ende, tuvimos que romperlos para abrir la carpa.

Lo mejor estaba por venir, la cena!!!

Finalmente no llovió. Por lo que logramos degustar un par de tiritas de asado a la intemperie.

Día 2: La Concordia

Con pocas ganas (mejor dicho, con muchas de seguir durmiendo) arrancaba el día. Desayuno de por medio, gracias a los coordinadores: Rubén y Héctor (Alias, Giri) emprendimos a ver el paisaje de donde estábamos. El día esplendido, sol radiante, pero mucha humedad.

Nos dirigimos a la playa para comer el “clásico chivito uruguayo” frente a las quietas aguas del río.

El día permitió contar anecdotas de vida, viajes por el mundo, travesías en bike, entre otras yerbas. Llegaron las 4PM y parte del grupo, emprendió viaje a Dolores, un pueblo a 25 Kilómetros para ir a ver los Carnavales. El resto, nos quedamos en la playa disfrutando del río y aprovechando a retratar un par de postales.

Por la noche, en La Concordia estaba la elección de la Reina veinte doce del pueblo. Por supuesto, nos acercamos a ver de qué se trataba. Una murga de otro pueblo animó la fiesta. Las concursantes eran 11, una de Bs As. (aún no entendimos cómo llegó ahí).

Ya era tarde, estábamos cansados… en fin, nos fuimos a dormir sin ver la selección final de la Reina.

Si bien la noche estaba despejada, las nubes comenzaban a aparecer.