domingo, 21 de julio de 2013

Día 6: Villa La Angostura – Cruce de la Cordillera de los Andes – Aguas Calientes





Frío, mucho frío, muy temprano y yo con dolores en las rodillas.
Desayunamos y comenzamos a transitar con Gonza los caminos de La Angostura para luego sí, tomar el camino fronterizo Cardenal Samoré. Luego de varios kilómetros logramos llegar a la aduana Argentina (algo así como 30km). En esta pasamos sin ningún  problema, de hecho para las bikes nos dieron un papel que indicaban que trasportábamos un “bici”. De ahora en más nos quedarían 30 kilómetros más aproximadamente para llegar a la Aduana Chilena.

Luego de sufrir 15 kilómetros todo en una cuesta muy pronunciada, a un ritmo menor a paso de hombre arriba de la bike, llegamos al límite de Argentina y Chile. Por supuesto de ahí en más desplegamos la bandera Argentina.












Posterior a rehabilitarnos con las ya famosas sopas Knorr, paté y las tan ricas en ese momento galletitas MediaTarde emprendimos el descenso para entrar en Chile.













Ni bien hicimos un par de kilómetros el paisaje cambió radicalmente, de uno agreste a uno selvático y más humedo.













Las cosas se empezaban a poner muy buenas, a mí se me cruzó el viaje que hicimos en el 2008 a Cordóba ya que la velocidad arriba de la bike era más y más. El camino se presentaba desierto, con un asfalto que parecía una alfombra y nosotros con ganas de velocidad. Esto más las curvas y contracurvas nos planteaba un desafío, pero esta vez, los frenos estaban de más, ya que si los apretábamos no contábamos la historia. Por lo que debíamos librarnos al azar y sólo bajar. Por suerte todo salió bien, yo alcance una velocidad máxima de 66 km/h.
A todo esto, por suerte llegamos a la Aduana Chilena. Hicimos los trámites migratorios, compramos algo de la moneda local y nos predispusimos a merendar. A todo esto, nuestras bikes fueron revisadas por los policías y perros Labradores. Paralelo a nosotros se encontraba una pareja de Alemanes, las cuales andaban motorizados en una Ford F150 modelo ´98 con una Camper. Por las pocas palabras que logré intercambiar, la camioneta la trasladaron en barco durante un lapso de 3 semanas.





















Ya dejando la Aduana, nos estábamos saboreando la cena y anhelando una cama.
































Ya casi con el cuerpo adormecido llegamos al Hotel de Aguas Calientes. El mismo se encuentra a la vera de la ruta. Allí nos dieron la mala noticia de que debíamos subir 4 kilómetros para llegar al camping, el cual no sabían si funcionaba. Por supuesto en el Hotel no nos podíamos quedar (era 5 estrellas).
Luego de caminar, andar en bike, caminar… logramos llegar al camping el cual efectivamente estaba cerrado. Y las cabañas que había allí costaban AR$500 por noche, lo cual, era una locura. Por suerte, dimos con un Guardaparques que gentilmente nos alquilo un cuarto en su casa.
Por supuesto luego de 100 kilómetros de jornada en la bike no buscábamos lujo, solo una ducha y un lugar calentito para dormir. Por suerte, eso lo encontramos en esta casa alpina. Allí luego de casi 1 semana, logramos dormir en una cama, ver TV y conocer a un medico ya jubilado uruguayo el cual estaba de vacaciones en ese paraje y hacía 20 años que le alquilaba uno de los cuartos al Guardaparques. Evidentemente, este ya tenía el circo armado.
Luego de mirar un poco los informativos chilenos (luego de 1 mes seguían las repercusiones por los temblores, además de la noticia del día: a un par de niños les habían enviado un pedazo de madera en vez de las notebooks que otorgaba el Gobierno por buen desempeño en la escuela) nos fuimos a dormir, yo seguía con fuertes dolores en las rodillas, ya el Ibupirac 600 no hacía efecto.

Datos:
Distancia recorrida: 92,86 km
Tiempo: n/a
Average: 12 km/h

Velocidad Máxima: 66 km/h

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