domingo, 21 de julio de 2013

Día 10: Ensenada – Petrohué – Peulla – Puerto Frías – Puerto Alegre – Puerto Blest – Puerto Pañuelo – Bariloche

Nos levantamos muy temprano, desarmamos la carpa, y partimos. Yo cruce para la ruta a esperar el bus que venía de Puerto Varas y me llevaba a Petrohué. Gonza arranco con la bike para pasar por unas cascadas/saltos cercanos a Petrohué.
Como siempre, la ley de Murphy. Pasaron diversos buses, el que tenía que tomarme no llegaba, ante mi desesperación, volví al camping y le pedí una ayuda al dueño para que me llevara en su camioneta a Petrohué. Por suerte y contrareloj llegué. Los pocos pesos chilenos se los logre dar a esta persona por el traslado.



Llegó Gonza, embalamos su bike, despachamos las alforjas y listo. Todas nuestras cosas las subieron a los containers del catamarán.





Sólo nos quedaba disfrutar la travesía de 1 hora y pico por un lago impresionante rodeado de montañas y con un cielo verdaderamente azul. 










 Llegamos a nuestra primera parada, Puerto Peulla.



























Los americanos y europeos, hicieron travesías en un camión 4x4, almorzaron en un lujoso restaurante del único hotel, entre otras actividades, nosotros matamos el tiempo viendo los hermosos paisajes. 


Luego de hacer aduana, subimos al micro para emprender el cruce de la Cordillera de los Andes. 
La idea original que teníamos antes de romperme la rodilla, era obviar el cruce en micro y hacerlo en bicicleta. Como referencia teníamos a los amigos de Gonza que ya lo habían hecho. En teoría, había que acampar a medio camino debido a que no se podía completar en un día. 
Por suerte, tomamos el bus. Los caminos eran super angostos, lloviznaba. Subidas y bajadas interminables.















Luego, arribamos a Puerto Frías, lado argentino. A simple vista, ya nos dimos cuenta que estábamos en nuestro país. Los carteles que indicaban la ubicación estaban casi en ruinas.

Como entrabamos al país, pasamos por la Aduana. Como no podía ser de otra manera, los agentes me hicieron abrir la valija de mi bike para ver si realmente llevaba lo que decía o estaba traficando….


Antes de que los pasajeros suban al 2do catamarán del cruce, el personal de la compañía subió las valijas además de nuestras bikes. Por supuesto, cero cuidado.
El paisaje alrededor del lago es impagable. Los contrastes de colores parecen pinturas. Si bien estaba lluvioso y húmedo no importaba porque el pasaje era imponente.

Luego de 20 minutos por el lago, llegamos a Puerto Alegre, donde tomamos un micro durante 15 minutos para llegar a Puerto Blest. Donde tomamos un catamarán que navegó todo el Nahuel Huapi hasta llegar a Puerto Pañuelo (Bariloche). Allí, nos estaban esperando mis viejos con la camioneta para irnos a la cabaña.
Por fin una cama como la gente!


Fin de la travesía en bike.


Nos quedó pendiente el tramo: Bariloche – El Bolsón. 

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